La Actualización y la Mejora Continua en las Empresas
20 de diciembre de 2010
Lo que a simple vista para algunos puede significar un gasto, puesto a la luz de la relación “costo/beneficio”, las actividades de capacitación y entrenamiento ya son claramente para muchos, una inversión con retorno asegurado. Veamos por qué.
Hace casi 25 años, el argentino Oscar Blake publicó el libro “La Capacitación”, subtitulándolo “Un recurso dinamizador de las organizaciones” y desde esos años, su título y sus conceptos se fueron internalizando cada vez más en las empresas de nuestro país.
La capacitación fue formando parte de las prácticas más habituales de los empresarios para actualizar los conocimientos de su gente y gestionar sus empresas con éxito. Esto es, con el tiempo y los resultados a la vista, los empresarios se fueron animando al cambio, incorporando actividades de capacitación y de entrenamiento entre sus principales ingredientes para crecer como organización.
Entendemos por “capacitar” al hecho de realizar distintas actividades que les permitan a las personas aprender a “hacer cosas nuevas” o a “hacer las mismas cosas de nuevas maneras”.
Capacitar es permitir a las personas la posibilidad de aprender. Es brindar herramientas para que se pueda ver la realidad desde nuevos ángulos, detectar distintos escenarios y encontrar nuevas respuestas. Lleva implícito un concepto de “actualización” y deja siempre abierta la posibilidad de la “mejora continua”.
Entendemos que esta “mejora continua” se plasma en el “entrenamiento”. Y cuando hablamos de “entrenar”, como en el deporte, nos referimos a esas actividades que hacen que los entrenados sean cada vez más competentes en esas habilidades tan importantes para su buen desempeño.
Capacitación y Entrenamiento son dos condimentos fundamentales en el “desarrollo” de las personas que integran nuestras empresas.
Pero detengámonos unos minutos a observar, desde dos puntos de vista, los efectos que este desarrollo de las personas tiene en las empresas:
Desde el punto de vista de los participantes, llamémoslos “colaboradores”:
• Se sienten considerados,
• Entienden que al invertir en ellos son importantes para la empresa.
• Se les posibilita el desarrollo personal y profesional
• Aumenta su empleabilidad
• Obtienen mayores habilidades y capacidades para un mejor desempeño
• Les da mayor seguridad y contención en el desempeño de nuevos roles
• Se sienten más a gusto,
• Consecuentemente, aumenta su motivación
• Y se disipan sus intenciones de dejar la empresa por otras ofertas
Desde el punto de vista de la empresa, podemos decir que:
• Se trabaja más organizadamente a nivel interno
• Dinamiza sus procesos con gente más entrenada y con mayores conocimientos
• Propone nuevas formas, nuevos conceptos y nuevas alternativas de logro
• Fomenta la lealtad en la relación de los colaboradores con la empresa
• Facilita alcanzar y superar los resultados
• Aumenta la eficiencia del equipo y de la empresa
• Alcanza mayores niveles de rentabilidad
Demás está decirles que estos resultados no se alcanzan con el simple hecho de hacer una capacitación por acá y otra por allá y muy de vez en cuando.
Estos resultados son fruto de un plan.
Actividades organizadas hacia un objetivo a lograr, que empieza en un diagnóstico (la simple pregunta de “cómo estamos?”) y que en función de su respuesta se planifica el desarrollo de actividades relacionadas a mejorar ese estado de manera continua, como seguramente alguna vez dijimos: “sin prisa pero sin pausa”.
Haciendo esto, desembocaremos indefectiblemente en lo que denominamos “cultura de la mejora continua”.
Quizá parezca una tarea enorme pero no, es clave implementar un buen análisis que requiere de trabajo y de planificación y de voluntad para ejecutar lo planificado.
De todos modos, nadie nos dijo que esto iba a ser fácil, verdad?
Fuente:
D. Vergagni